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Ponys

 

En mayor grado que otro caballo alguno, los ponys son un recuerdo vivo de la juventud de nuestro planeta. Descuidados por los criadores que no se molestaron en «mejorarlos», conservan el aspecto de sus ancestros, que vivían libres en una naturaleza salvaje.

Todavía hoy son muchos los ponys que gozan de libertad, no tan sólo la de moverse sin trabas en una vasta extensión, sino de. la condición, privilegiada para un animal doméstico, de vivir en manada, compuesta por semental, yeguas y potros. Por esta razón, sin duda, se han conser­vado tan retozones, con la alegría innata que a los animales salvajes incita a jugar, ya los esclavizados en cuanto su tirano se olvide de cerrar la prisión.

El hombre ha modelado las razas de caballos en razón de su con­creto empleo. Los esbeltos pura sangre de hipódromos, como los monu­mentales percherones, son creaciones de la industria de la cría.

Admiramos la nobleza de líneas en el caballo galopador, nos asom­bra la masa del de tiro pesado, pero el pony, con su solo aspecto, invita a la sonrisa.

Su cabeza, de grandes ojos bien abiertos, la lleva resueltamente bajo el penacho ondulante de su tupé y sus crines. Su cuerpo, rollizo y ágil a un tiempo, parece siempre a punto de botar al vigoroso impulso de sus piernas cortas, pero sólidas y nerviosas. La mata frondosa de la cola acentúa su aspecto de «caballito indómito». Tener aire salvaje y ser en realidad tan bueno, tan amable, es la divertida paradoja del pony, como para dejar prendados a los amigos de los animales y de la naturaleza.

Esas razas de caballos de escasa alzada fueron numerosas en otro tiempo. A decir verdad, todos los caballos primitivos eran auténticos ponies. Sus descendientes, «modificados» poco o mucho, siguen existiendo en regiones poco favorecidas, o por lo menos así consideradas.

EEn el sudoeste de Inglaterra viven todavía en estado salvaje los muy rústicos Exmoor, raza muy antigua y muy pura. Ponry atlético, de ojos abultados y expresivos y orejas espesas y cortas, tiene espaldas y riñones muy poderosos y su pelo es bayo, ruano oscuro o alazán. Señal particular: la parte baja de la cara en torno a los ollares es de color gris de harina de avena. No puede sobrepasar los ciento treinta centímetros.

Su vecino el Dartmoor originariamente se le parecía mucho. Luego fue cruzado con el Shetland para producir un modelo adecuado al trabajo en las galerías de las minas. En la actualidad se procura volver al tipo genuino. Camino de Londres se encuentra el elegante New Forest; sigue inmediatamente al galés en punto a importancia numé­rica. Muy impregnado de sangre árabe, este ponry de metro veinticinco a metro cuarenta y cinco es bayo o alazán. Bastante estrecho de es­paldas, conserva de su modelo antiguo el cuello algo corto, la sólida osamenta, amén de una robustez considerable. Es un estupendo pony de silla para niños y adultos.
En el oeste de Irlanda, en el condado gaélico de Connaught, vive el famoso ponry Connemara. Recibió en repetidas ocasiones sangre es­pañola *** y oriental. A estas aportaciones debe su distinción. Tiene abultado el cuerpo y cortas las piernas; su talla varía de metro treinta y dos a metro cuarenta y tres. Se admite todo color de capa, excepto el pío. El Connemara, muy solicitado a causa de su finura y docilidad, se adapta muy bien al enganche y al concurso hípico, en lo que es so­bresaliente. dividuos bien tipificados. El de las Landas, caballito bastante estrecho, de miembros largos y delgados

 

Distintos estudiosos del tema sostienen que esta raza fue signo de opulencia en aquellos comienzos en la época colonial, principalmente por que eran los caballos que usaban los señores de la colonia y los de la península ibérica también.

 

Razas de ponies

El Shetland, recio y macizo, no debe rebasar 1,07 m. Se admiten todas las capas, y el pelo varía según la estación. La abundante melena echada adelante le tapa los ojos. La fuerza y la resistencia de este jJoney son extraordinarias.

El Fell, que se reconoce por sus crines y su cola, largas y muy pobladas, tiene una altura media de 1,37 m. Poderosa osamenta, con miembros sólidos. El pie, redondo y bien formado, casco resisten­te; orejas puntiagudas y bien dispuestas.

El Dales mide de 1,42 a 1,47 m. Ne­gro y castaño oscuro casi siempre, bayo a veces. Tiene corto el dorso. musculosa la grupa. Resistente y de buen carácter, su empleo y doma resultan fáciles. Esta raza pasó un mal momento, pero en la actualidad se halla en plena expansión. Es la montura más apropiada para lar­gas marchas.

El Welsh mountain pony, animal ga­lés de montaña, tiene pequeña la cabeza, largo el cuello y alto el nacimiento de la cola. Mide en torno a 1,12 m, y no debe rebasar 1,22. Sobrio y resistente, es fogoso e intrépido. Frecuentemente lo describen como un árabe en miniatura; es notable por todos los conceptos.

El Exmoor, resistente y frugal, se caracteriza por su capa que denota el clima de su país de origen (el oeste del condado de Somerset y algunas landas del Devon): pelaje rugoso, mate en in­vierno, reluciente en verano. Para au­mentar su talla lo han cruzado con otras razas. Mide de 1,27 a 1,29 metros

El New Forest pertenece a una raza muy antigua y goza en Inglaterra de especial jurisdicción. Su talla varía de 1,24 a 1,47 m. Su capa es por lo general castaña. Tiene sólida osamenta y una bonita cabeza de frente despeja­da y plana. Robusto, pues vive al aire libre todo el año, es por excelencia el pony de familia.

 

El Connemara, petiso irlandés, debe medir entre 1,32 m y 1,42. Inteligente, resisten te, dócil, se adapta a cualq uier uso. Tiene recogido el cuerpo y cortas las piernas, y su capa es de color variado. La cabeza y el cuello bien equilibrados, la acción libre y fácil

El Haflinger, que procede del Tiról meridional, tiene una talla comprendida entre 1,34 y 1,50 m. La cabeza es corta, con ojos grandes y vivos, y finos ollares. Bien musculado, cuenta con miembros cortos y potentes. Su pelo es generalmente alazán, con largas crines blancas. Mon­tura dócil y de pie seguro, es el pony ideal para los niños.

 

 

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