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Para llevar el estado físico de un caballo hasta su rendimiento máximo es necesario un conjunto de ejercicios de fuerza y flexibilidad combinados con una rutina diaria constante. Hoy proponemos un calendario de entrenamiento bien afinado para lograr los resultados deseados sin descuidar la condición cardiovascular general del animal.
Una vez que se obtiene un nivel básico de entrenamiento para un caballo, se pueden introducir ejercicios especializados tales como retrocesos (rollbacks), sprints para mejorar la respiración (wind sprints), paradas abruptas, etcétera. Todo esto puede trabajarse dentro de la rutina para afinar el nivel básico de aptitud hasta llevarlo a su capacidad tope en el juego. Los caballos jóvenes y aquellos que se están recuperando de heridas pueden tardar más que los veteranos.
El entrenamiento de un caballo de polo deberá incluir ejercicios de fuerza y de flexibilidad, además de la puesta en condiciones de su sistema cardiovascular. Los jugadores de polo tienen muchos recursos para crear ejercicios de fuerza y de entrenamiento usando el terreno disponible con ingenio. Hacerlos correr ladera arriba y abajo, sobre arena profunda o nadar, son algunas de las técnicas usadas para aumentar la fuerza muscular de caballos que han conseguido llegar a un alto nivel de acondicionamiento básico. Hacer círculos y movimientos laterales a baja velocidad ayuda a la flexibilidad del lomo y espina. Estos ejercicios podrán incluso ser enriquecidos aumentando la velocidad y disminuyendo el tamaño de los círculos.
La mayoría de los jugadores de polo trabaja en lo que ellos llaman "sets", es decir, montan un caballo mientras van guiando a otros. Para el siguiente ejemplo, asumimos que trabajamos con un grupo de seis caballos preparados de ocho años que han sido puestos fuera de competencia durante tres meses, después de haber competido durante otros tres meses en partidos de polo invernal de 10. También asumiremos que los caballos han sido alimentados con buenas pasturas, pueden estar excedidos de peso y algo perezosos. En este caso, cada caballo es montado cada tres días y conducido el resto de los días en que no se lo monta; no importa si el caballo conducido trota o galopa durante las sesiones de acondicionamiento.
Al principio se lo hace predominantemente caminar. Cuando un caballo va al paso significa que levanta sus patas, las apoya firmemente sabiendo lo que hace y su cabeza no se inclina hacia adelante ni se menea hacia arriba y abajo. Este es un indicador importante, porque a diferencia de la clavícula humana, el caballo usa su cuello y sus músculos para mantener alineadas sus patas delanteras para que le sirvan como elemento de balanceo.
Después de las primeras semanas de acondicionamiento, el cuello debería perder su aspecto caído y flojo para adquirir una apariencia firme y sólida. Deberá estar alerta y atento a las órdenes de su cuidador; su actitud deberá ser la de un animal que puede mantener este ritmo indefinidamente. No se le pedirá aumentar la velocidad del paso hasta que complete su paseo y vuelva a la caballeriza completamente refrescado. Con el aumento de trabajo, la alimentación debe crecer proporcionalmente al esfuerzo del acondicionamiento.
Después de la primera semana se incorpora el trote, que deberá ser un paso extendido más que algo pesado y lento. Cuanto más largo es el paso, menos peligro existe de lastimaduras o daños en miembros y tendones. Sin posting (si no sienta el trote), forzará los menudillos del caballo bajo su pecho.
Finalmente, se le permitirá un galope medio o galope durante intervalos cortos, antes de volver a su ritmo de paso durante los veinte minutos finales de la sesión. Un cronograma simple de acondicionamiento es más o menos el siguiente:
Primera semana: empezar con 15 minutos de paseo al paso, 5 minutos al "lope" y seguir con 15 minutos de caminata. Para el final de la semana, los tiempos deberán haber sido aumentados gradualmente a 20 minutos de caminata, 10 al "lope" y otros 20 de caminata.
Segunda a cuarta semana: los tiempos continúan aumentándose a 25 minutos de caminata, 15 de "lope" y 20 de caminata.
Quinta semana: los caballos se trabajan individualmente y los tiempos se cambian para incluir una caminata de 20 minutos, un "lope" de 5, una caminata de 5, un galope medio ( "canter") de 10 minutos, entrenamiento o pelota y taco, según las necesidades, seguido de la caminata obligatoria de 20 minutos.
Para el final de la quinta semana y durante la sexta, se pueden llevar a cabo juegos apropiados para el caballo o práctica lenta. Al final de la sexta semana, los caballos deberán estar en condiciones y listos para jugar. En este punto, el énfasis debe mantenerse en el nivel de aptitud física.
Una vez puesto en condiciones, la aptitud de un caballo se mantiene con una disciplina de 25 minutos de caminata, 15 minutos de "lope" y 20 minutos finales de caminata. Sin embargo, cada caballo debe ser montado cada 3 días y guiado durante los días intemedios. Mientras están en temporada de juego, no se aconsejan wind sprints ni carreras cortas a alta velocidad.
Un "lope" es un galope lento, casi a la misma velocidad que un trote. Hay un gran debate en la comunidad del polo acerca del valor del trote. Aquellos a su favor citan su valor para el entrenamiento del caballo y la formación de su resistencia. Otros argumentan que un caballo de polo nunca debería trotar y que el primer paso debe ser a galope tendido. Creen incluso que sus caballos ni siquiera deberían saber trotar. Yo creo que el trote puede ser reemplazado por un trabajo de galope medio (canter), especialmente después de que el caballo se encuentre en condiciones.
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