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"Mantas sudadas hacen buenos caballos". Todos conocemos este proverbio, que casi siempre es completamente cierto. La mejor manera de mantener un caballo de polo en óptimas condiciones de rendimiento físico y de salud es entrenarlo en forma continua. A excepción del animal herido, cuanto más se trabaja un caballo, mejor será su rendimiento, sin olvidar que hay una distancia mínima entre entrenarlo y agotarlo.
Antes de que el acondicionamiento comience, los caballos deben ser herrados y desparasitados. Al día siguiente comienza el verdadero proceso de acondicionamiento, que consiste en guiarlo para asegurarse de que la herradura recién puesta esté ajustada correctamente a su medida. También es necesario redondear sus uñas, quitando los excesos que sobresalgan, antes de comenzar a trabajar con los otros caballos.
El caballo necesita saber qué se requerirá de él. Hacerlo trabajar seis días por semana y descansar uno, es una buena forma de establecer una rutina de trabajo-descanso que lo capacitará para recuperarse totalmente antes de que pueda darse cuenta de que las exigencias irán en aumento. Convertir el lunes en día de descanso es lo que más se parece a un cronograma de polo; cuando el juego realmente comience, él lo emprenderá con facilidad y como algo conocido.
La mayoría de los jugadores prefiere mantener sus caballos en la caballeriza durante el período de entrenamiento. Esto no solamente les permite vigilar más cuidadosamente su ingesta diaria de alimentos, sino también mantenerlos a una temperatura ambiente mayor. Igual que los seres humanos, los músculos de los caballos responden mejor cuando están calientes, y como beneficio adicional, su pelaje mejora más rápidamente. Una salida corta en trailer, camión o remolque tambien lo ayudará a prepararse psicológicamente para la vida competitiva.
En el cuidado de caballos preparados, los jugadores de polo están mayormente preocupados en ponerlos en condiciones y mantener un alto nivel de entrenamiento sin caer en el agotamiento del animal. El renombrado entrenador y jugador de 10 Tommy Wayman, aconseja: "Poner de nuevo a un caballo en condiciones de jugar lleva una semana de entrenamiento por cada mes que haya estado fuera de competencia".
Es importante recordar que el caballo debe entrar en la tarea sin esforzarse para no causar heridas en el área del vientre. Poner en condiciones no es lo mismo que jugar al polo: requiere una progresión de niveles de ejercicio lenta y firme que evite lastimaduras como estiramiento de tendones y otros esfuerzos.
El dorso del caballo es crucial en polo para poder establecer una musculación óptima, acorde a la exigencia de los juegos. En este apartado veremos todo lo referente a la musculatura del caballo para saber cómo situarnos con respecto a este tema.
Al final de un chukker, el caballo tiene una velocidad elevada en su ritmo cardíaco-respiratorio. El nivel de ácido láctico en el sistema anaeróbico de los caballos de polo es mayor que el que se reporta después del período de tres días para evaluar su velocidad y resistencia, pero menor que aquel de los caballos de carrera después de una carrera. Esto se evidencia en los elevados porcentajes de ácido láctico en sangre que se acumulan durante un chukker y que se mantienen altos durante 15 minutos después de terminado el partido. Tal vez esto pueda atribuirse a la preferencia de los jugadores de polo por alimentar los caballos con alfalfas.
Las muestras de sangre tomadas de caballos de polo luego de un período de juego también evidencian niveles aumentados del volumen de células aglutinadas, hemoglobina, proteína y sodio. Luego de 15 minutos de descanso se produce una reducción en los niveles de potasio y fosfato que se habían mantenido sin alteración inmediatamente después del ejercicio. Todo este conjunto de cosas indica que la condición cardiovascular es de importancia capital en los caballos de polo.
La primera parte del entrenamiento es establecer un nivel básico de aptitud por medio del trabajo de larga distancia, en forma lenta, hasta que el animal pueda trabajar una hora completa. El período de ejercitacion deberá consistir en intervalos de paso, trote, "lope" y galope medio ("canter"), de manera tal que el caballo vuelva al box totalmente refrescado. A semejanza de las personas, los caballos se vuelven más aptos cuando son sometidos a estrés (tanto anaeróbico como aeróbico) y luego se les da tiempo para recuperarse. Cada vez que el caballo se recupera, su cuerpo se vuelve más apto para enfrentar un estrés semejante en el futuro. Solamente incrementando levemente la cantidad de esfuerzo, puede ser adiestrado hasta un punto en que jugará dos y aún tres tiempos de polo altamente competitivo en el más cálido y húmedo de los climas.
La llave para determinar la aptitud de un caballo o su habilidad para soportar el esfuerzo es medir con exactitud el tiempo que tarda en recuperarse. Un caballo en descanso tendrá una frecuencia de pulsaciones de 32 a 44 por minuto, mientras que la frecuencia respiratoria (inhalar y exhalar) será de 8 a 16 veces por minuto. El tiempo de entrenamiento puede ser evaluado midiendo la frecuencia del pulso y de la respiración inmediatamente después de haber ejercitado y tomando nota del tiempo que le lleva recuperar su frecuencia normal. Debería llevar sólo un máximo de dos minutos para que los signos vitales del caballo vuelvan a la normalidad despues de un chukker. Un método menos exacto de determinar el estado físico es juzgar a simple vista y tocarlo, evaluando la condición general del caballo, el brillo de su pelaje y la definición de la musculatura.
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