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Polo: el deporte ecuestre por excelencia

 

El polo comenzó a practicarse en Argentina a fines del siglo XIX (1890 aproximadamente) por influencia de los ingleses. En esos comienzos se utilizaron en nuestro país caballos  generalmente criollos, de poca alzada, pero con el paso del tiempo comenzaron las cruzas con los caballos de carrera. En la cría de caballos de polo hay tres elementos fundamentales a tener en cuenta para un caballo: el modelo, su aptitud, y su temperamento.

Estos tres elementos son muy buscados por los criadores de caballos de polo por lo que la selección comenzó a realizarse en función de estas características. Así fue que comenzaron a dejarse las yeguas jugadoras (con mayor énfasis en las que fueron ganadoras de torneos) dentro de la manada y a emplear a los padrillos con los adecuados requisitos para convertirlos en jugadores.

Las manadas que tuvieron mayor éxito fueron aquellas que lograron un alto mestizaje con caballos puros de carrera dado que esto les otorgaba más velocidad a los equinos (un punto fundamental dentro de una cancha de Polo).

Algunas de las características físicas que se buscan en un caballo de polo hoy en día son (estas serían las características promedio): entre 1, 55 y 1,60 de altura, un peso de 400 a 500 Kg., esqueleto fuerte, temperamento sanguíneo, cuerpo musculoso y grueso, cabeza bien proporcionada con perfil mas bien rectilíneo, cuello largo y bien insertado en sus extremos y frente amplia. En cuanto al cuerpo del equino se espera que:

*de sus miembros anteriores, paletas largas inclinadas y musculosas, brazos y antebrazos largos y fuertes, rodillas amplias y secas, cuartillas medianas y oblicuas;

*de su tronco se espera pecho profundo pero no muy ancho, cruz oblicua, costillares convexos y profundos, ancas redondeadas y lisas, lomo corto y musculoso, grupa fuerte, horizontal y larga, cola bien insertada;

*de sus miembros inferiores se espera muslo musculoso y profundo, babilla saliente y fuerte, garrones derechos, secos y lisos, cuartillas medianas y oblicuas. Hasta acá las características estrictamente físicas.

Se buscan caballos que posean paso rápido y libre con trote derecho y de acción baja y galope vigoroso. En relación a la edad, se buscan caballos de entre 4 y 14 años (la edad de un caballo puede ser determinada por el tamaño, forma y color de sus dientes). En general el carácter de un caballo está en estrecha relación con su entrenamiento (el mal trato de un entrenador genera a su vez malos hábitos en los caballos). 

Los mejores resultados se obtienen cuando se conjugan en la selección de caballos de polo la aptitud del animal para el juego, la progenie, su conformación física y el pedigree.

Los resultados de la mestización trajeron mejorías pero hay un punto que perdieron respecto de los poleros de antaño, y esto tiene que ver con su estructura. Pero en su mayoría los caballos de polo actualmente tienen una mayor alzada (de hecho llegan hasta los 1,60 metros).

En relación a los cambios que se produjeron respecto del juego en sí, hay quienes consideran que el no jugar todo un chucker completo actúa en detrimento de la resistencia de los caballos. Esto se produciría por que al cambiar a los pocos minutos el caballo exige cada vez menos sus posibilidades de resistencia haciendo quizás que este gen se vaya perdiendo con los años.

Dado a los grandes avances tecnológicos  y a las nuevas formas de reproducción, la posibilidad de formar embriones de yeguas actualmente utilizadas es un hecho. Esto seguramente tendrá como efecto acelerar los procesos de selección aumentando la calidad de las manadas.

Todo esto está haciendo que hoy en día el polo sea un deporte de exportación en Argentina. Esto no sólo por sus manadas de poleros de excelente calidad sino también por los jinetes con que cuenta y todo lo que a la práctica del deporte te refiere. Por eso pueden verse en otras partes del mundo caballos y jinetes argentinos participando de los mejores torneos. Pero todo esto es necesario reconocer, se debe a los buenos criadores que supieron perfeccionar la raza a través de las cruzas más idóneas para la práctica de este deporte. Esto lo podemos apreciar principalmente por que los caballos con que contamos hoy son descendientes en su mayoría de poleros criados en nuestro país.

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