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Desde grandes obras como el Martín Fierro de José Hernández, queda inaugurado un género nuevo en literatura que es la poesía gauchesca. A partir de allí, muchos usarán el formato como Ricardo Güiraldes, quien con su Don Segundo Sombra en realidad intenta rescatar una faceta "bonachona" del gaucho, en detrimento de la antigua imagen de hombre salvaje, pero inspirado en un modelo de gurú de la India.
Quizás lo realmente auténtico sea entender la poesía gauchesca por lo que ella misma se trata y se produce, es decir, allí en la pampa argentina, las grandes producciones propias de los gauchos suelen estar en relación a la música y a los versos con rima. Vamos a internarnos en el mundo gaucho hasta el corazón, es decir, hasta su lenguaje.
Emilio Coni nos dice:
En mis doce años en la campaña serrana de Córdoba y en mis andanzas limítrofes de San Luis y La Rioja, muchos giros locales se me adhirieron, y conservo todavía en mi léxico habitual lo que allí aprendí. El respeto de los niños, y aun adolescentes, por la familia es otra costumbre que llamó mi atención; he visto a descubrirse al dirigir la palabra a sus padres, sin imaginar que treinta años de de glosarios por escrito para servir de tema de estudio.
Conociendo ese léxico tan culto que se emplea en estancias interiores, ¿cómo no había uno de asombrarse indignarse después, ante la pretensión de dar a la jerga del Martín Fierro y similares, el carácter de "entrañable modo de sentir del pueblo"?
El vocabulario de la poesía gauchesca tiene infinidad de palabras que anuncian a la legua su origen urbano y que es muy dificil haber sido jamás empleadas por los paisanos del Litoral, querellas, patajes, aborte, cabriolas, estrago, bizarra, ( soluto, ponzoña, sutil, falsario, sordina, tosco, ternu, que las más de las veces, en el Martín Fierro, no tiene otro objetivo que el de conseguir la rima.
Sé MANEJAR EL ARADO
"Sé manejar el arado y tirar una semilla
y al tiempo de la trilla
cosecho lo que he sembrado ... y como yo me hi criado
en la senda del sufrir;
el modo para vivir,
la esper.mza me ha enseñado. Yo lié echar un pial volcado ponerle a un pingo el apero, al avestruz más ligero
en el campo lié boliar. También una res carniar
sin pegarle un tajo al cuero. llega el tiempo 'el trasquilar: lo lié haar como el primero r al más pintado y ligero
lié ponérmele a la par.
Sé, en un rodeo apartar,
y a un parejero correr;
yo lié sacar y poner
a c:uaIquier novillo el lazo ... Sé boIiar en campo raso
a un bicho para romero
Sé - hacer un lazo· trenzao
el cabestro Y maniador; soy de lo mejor
LA GUITARRA. - No hay la menor duda que ella vino los primeros conquistadores que la trajeron para entretener' ocios, aunque la mención documental más antigua creo es la del Padre Grenon, quien la encontró en el Archivo de Tribunales de Córdoba, bajo la forma de una venta de cuero de "bigilela" en 1597.
Bien. Estamos en el año de gracia de 1617. Tenemos potros y caballos, vacas, lazo, cuchillo, boleadoras, desjan deros, mate y guitarra. Tenemos, además, la escuela recientemente inaugurada de las vaquerías con su ganado marrón. Es aquí donde nacerá el canto de los versos acompañando así la poesía gauchesca con acordes de guitarra, de clara herencia española. Nace así la "payada".
La payada de contrapunto nace en un ambiente criado entre mates, vida campestre, partidas de truco y pulperías. En ese sentido, el trabajo de Coni es inmejorable para entender y sumergirse de lleno en el mundo que los gauchos cada día extrañan más.
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