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Dentro y fuera de las caballerizas
EL CERROJO DE LA PUERTA NO DEBE ESTAR DEMASIADO BIEN AJUSTADO
n el pasador del cerrojo de la puerta nueva en su armella. Con el tiempo, la instalación tendrá tendencia a abatirse y le costará cerrar con el cerrojo. Es suficiente prever una armella alargada, oblonga o rectangular. Así, el cerrojo funciona, aun cuando la puerta se haya deformado ligeramente. Es un truco que ya se ha explicado en otra obra de esta colección.
ayude una persona situada detrás del caballo y golpéele en las manos o solicite al caballo con un junquillo. En este fase, es necesario mostrarse muy enérgico y salir vencedor del enfrentamiento de fuerzas que se ha planteado entre él y usted.
Cuando quiera atrapar a caballos o a ponis en una dehesa, no corra, sobre todo, para acercarse. No les sorprenda y acérquese a ellos, suavemente y con calma, de manera que no les inquiete. Si usted corre, puede estar seguro de que ellos huirán. En este juego usted saldría perdiendo, ¡pues un caballo siempre será más rápido que usted!
Al regreso de un paseo, no libere al caballo en la dehesa, sin cierto número de precauciones. Si deja la barrera abierta después de haberla franqueado, aparte al caballo de la salida antes de abrir el ronzal. Usted debe situarse entre el caballo y la salida porque en caso contrario, él puede recular y escaparse sin que usted pueda intervenir. Otra precaución: numerosos caballos parten al galope cuando se sienten liberados, acompañando a veces Su huida con entusiasmo. Con un caballo vivo, piense en apartarse tan pronto como desate el ronzal.
Cuando varios caballos están atados, basta desatar a uno de ellos y alejarlo para inquietar a todo el grupo. ¡Siempre ese viejo instinto gregario que domina al grupo!
SOBRE TODO QUE NO LE FALTE AGUA
Un caballo puede pasar cierto tiempo sin comer, pero nunca sin beber. Tanto en la dehesa como en la cuadra, sea muy vigilante al respecto. Los caballos están dispuestos a arrancar peligrosamente las vallas para ir al encuentro de un manantial si tienen sed. No olvide que, en ciertas condiciones, ¡un caballo puede beber hasta cien litros de agua en un día!
NO MIME DEMASIADO A UN POTRO HUÉRFANOEn estado natural, la yegua educa a su potro. Él está obligado a obedecerla, pues ella es más fuerte. En el caso de un potro huérfano alimentado con biberón por el hombre, será necesario que aprenda a respetar al hombre. Al ir adquiriendo fuerza, sus juegos pueden llegar a ser peligrosos para su educador. Hacia los seis meses, edad que corresponde al destete, la mejor solución consiste en poner al pequeño huérfano junto a otros potros para que encuentre, en el seno de la manada, su verdadero lugar.
En la dehesaEVITE DEJARLE UN RONZAL EN LA DEHESA Si su caballo muestra desagrado a dejarse agarrar en la dehesa, usted seguramente tendrá la tentación de dejarle el ronzal para atraparle más fácilmente. Sin embargo, el ronzal puede engancharse en una rama o en los alambres del cercado, lo cual es particularmente peligroso. Además, los pelos se desgastan desgarbadamente a causa del roce constante del ronzal, especialmente sobre la testera. las competiciones, la tradición impone que algunas veces se adornen con cintas y se hagan trenzas en las crines y en la cola de los caballos. Las trenzas apretadas de las crines se anudan frecuentemente con cintas elásticas. Pero, si se dejan demasiado tiempo colocadas, llegan a romper las crines. Es necesario deshacerlas al final del concurso y pasar un cepillo mojado por las crines, para que recuperen su aspecto natural. NO CORTE LOS PELOS TÁCTILES Un ángulo muerto impide al caballo ver delante suyo en una distancia aproximada de 1,5 m. Así pues, al igual que nosotros, no ve la punta de su nariz, que la naturaleza ha provisto de largos pelos táctiles. Los pelos táctiles le son útiles para localizar la posición del abrevadero, por ejemplo, incluso en la oscuridad.
EN LA DEHESA DÉJELE SUS CRINES Las crines protegen al cuello del frío y juegan un papel de canal que favorece la evacuación del agua de lluvia. Cola, crines y tupé sirven para cazar las moscas y otros insectos que molestan al caballo en las horas calurosas. Aun cuando le parezca que las crines proporcionan un aspecto algo desgarbado, déjeselas relativamente largas si el caballo vive al aire libre. Sobre todo, no le quite los pelos de lo alto de su cola, pues protegen a la piel sensible del ano contra las picaduras de insectos. Sin crines protectoras, estos parásitos, que proliferan en verano, hacen sufrir un verdadero calvario al caballo.
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