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Cuidados al cabalgar
PIES DEMASIADO LARGOS: ¡CUIDADO CON LOS TENDONES! Al examinar el estado de su herraje, no se limite a verificar el grado de desgaste de las herraduras y su colocación sobre el casco. Al empujar, los cascos, protegidos por las herraduras, tienen tendencia a a pie se prolonga: se habla en este caso de pies largos. El aplomo se modifica progresivamente, lo cual produce el efecto de bajar las riendas y de hacer trabajar anormalmente a los tendones, sobre todo a los de los miembros anteriores. No olvide que el talón del caballo se sitúa en los miembros anteriores.
HERRADURAS QUE SE ARRANCAN: ¡PELIGRO! No diga nunca antes de utilizar un caballo: ya veremos si las herraduras aguantan todavía. La herradura, al arrancarse, puede deteriorar gravemente el casco por debajo de los remaches. Pero lo más temible es el caso de una herradura arrancada a medias que choca contra los tendones de otro miembro. Sin embargo, ¿sabe usted verificar el buen estado de una herradura? Empiece por pasar un dedo por los remaches de los clavos para comprobar que estén siempre bien pegados al casco. Si están levantados, la herradura no está en su lugar. Después de haber levantado el pie, también es necesario verificar si, por exceso de desgaste, la cabeza del clavo no pasa a través de los agujeros de la herradura. En este caso, no serviría para nada. Quizá usted haya constatado que frecuentemente las cabezas de clavos que sufren más desgaste son las del lado externo. La herradura se desgasta generalmente con más rapidez por este costado, sobre todo en las extremidades posteriores. Último truco bien conocido por la mayoría de jinetes: golpear sobre el metal con el pujavante para verificar si la herradura vibra o si mantiene, por el contrario, un contacto sólido con el casco. Último punto: en las extremidades anteriores, al desgastarse la herradura, acaba por romperse a nivel de la bóveda. Sería un error continuar marchando solamente con media herradura, pues la zona del casco no protegida se desgastaría rápidamente, provocando una torsión del pie. ¡Cuántas precauciones! Sin embargo, ¡cuántos jinetes también que dependen del herrador, incapaces de arreglar la herradura de su montura!
ESTRIBERAS: NI DEMASIADO LARGAS NI DEMASIADO CORTAS
¿Qué longitud de estriberas se debe adoptar para los paseos y las excursiones? He aquí una pregunta interesante. Si usted monta muy largo, en posición doma, estará cómodo al paso, pero el trote largo y el galope en suspensión llegarán a ser arduos. En el caso contrario, si monta corto (posición obstáculos), estará cómodo al galope, pero la monta en suspensión le fatigará pronto. Moraleja: no monte ni demasiado largo ni demasiado corto. Lo más esencial es asegurar su seguridad pero también su comodidad durante las largas horas en que permanecerá a caballo en las excursiones.
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EN UN GRUPO MANTENGA SU LUGAR
La persona que guía el paseo o la excursión conoce generalmente a sus caballos. Algunos sienten antipatías mutuas. El monitor los ha separado expresamente al ordenar el grupo. No cambie de lugar sin pedirle permiso, teniendo en cuenta además que un caballo presenta frecuentemente reacciones de agresividad hacia el que intenta adelantarle.
VIGILE AL REGRESO DEL PASEO
Numerosos caballos tienen la costumbre de revolcarse después del trabajo, sobre todo en tiempo caluroso. Debajo de la silla, el sudor pega los pelos y tiene tendencia a rascarlos. El hecho de revolcarse produce igualmente un efecto de masaje, restableciendo la circulación sanguínea debajo de la silla. Al regreso de un paseo, no deje al caballo sin vigilancia, ya que algunos de ellos se revuelcan, incluso con su silla. El arzón no lo resiste. En este caso, hay un truco consistente en atar al caballo relativamente alto. Así su ronzal queda demasiado corto para que pueda revolcarse.
A la primera señal de cojera, desmonte del caballo y verifique si hay algún guijarro que se haya introducido debajo de la herradura o si está herida la cara inferior del casco. Sin embargo, ¿sabe usted identificar el miembro que cojea? La mejor forma de percibir la asimetría en el aire es marchando al trote corto. La experiencia demuestra que la debilidad se produce frecuentemente en los miembros anteriores. Póngase al trote corto sobre un terreno duro y regular y dirija la mirada a las orejas del caballo. Cuando el caballo cojea, su cuello baja más al pisar con el miembro anterior antes que con el dolorido. Después de haber identificado el miembro que cojea, alíviele definitivamente de su peso como jinete: vuelva a pie.
OBSTÁCULO NATURAL: ATENCiÓN A LA RECEPCiÓN
En el bosque es muy agradable saltar por encima de los troncos de los árboles derribados; pero ¡cuidado con la recepción! No cometa la imprudencia de saltar sobre un tronco sin haberse asegurado previamente de que no hay peligro en la recepción. En efecto, el tronco puede ocultar un hoyo o una rama dónde podría engancharse dramáticamente el pie de su montura. La misma advertencia es válida con respecto al fondo de una charca o de una superficie de agua que puede ser cenagosa o presentar hoyos profundos. Avance progresivamente por el agua; aunque a los caballos no les gusta aventurarse por terrenos cuyo fondo no ven. Temen particularmente las ciénagas.
NI TROTE NI GALOPE SOBRE CANTOS RODADOS
Sobre un suelo inestable o que presente cantos rodados, avance al paso. Deje libre el cuello al caballo, ya que éste es su elemento equilibrador natural. El trote y el galope son demasiado rápidos para que pueda colocar sus pies sin riesgo de temibles torsiones laterales. Sus articulaciones las soportan mal.
Naturalmente, un caballo criado al aire libre se guarda de consumir las plantas que no le convienen. Al ser domesticado, ciertos reflejos naturales de conservación degeneran. ¿Acaso será que se ha modificado el gusto de los caballos alimentados artificial mente para que ya no reconozcan ciertas plantas tóxicas? Por ejemplo, se dice que el caballo no desconfía del tejo. Numerosos testimonios indican que algunos caballos han muerto cuando desde hacía años no tocaban esta planta temiblemente tóxica. Aprenda a reconocer estas plantas, destrúyalas en sus dehesas y aleje de ellas a sus caballos cuando estén al aire libre. En obras especializadas figura la descripción de las principales plantas venenosas que todo amante de los caballos debe conocer.
ANTES DE LA LLEGADA NO OLVIDE DESCINCHAR
En las excursiones, sobre todo, la circulación de la sangre del caballo queda dificultada por el peso de la silla, de las albardas y del jinete. A la llegada, si usted desensilla bruscamente, la sangre puede formar bolsas en lugares donde la piel se ha despegado Iígeramente: son las hinchazones, tan temidas por los excursionistas. Una precaución muy sencilla le resguardará de esta afec
ión. En el último kilómetro antes de la llegada, eche pie a tierra y afloje la cincha o uno de sus agujeros. De este modo, el movill1iento de la silla crea un masaje natural que restablece armónicomente la circulación. Después de haber desensillado, no dude defrotar el lomo con un puñado de paja apretado. Los ingleses
lolpetean vigorosamente el lomo de los caballos con la palma de la mano, para así reactivar la circulación de las zonas comprimidas por la silla. La buena salud de su montura depende de un montón de pequeñas precauciones de este tipo. ¡Recuérdelo!
Tengo amigos jinetes que no costearían por nada del mundo el borde de un canal si no presenta pretiles anchos. En efecto, a un caballo caído al agua le es prácticamente imposible remontar por sí mismo el pretil. Así, más de un caballo se ha sumergido dramáticamente en un canal, ante la mirada impotente de su propietario. En el norte de Francia, un amigo cuyo caballo cayó a un canal pudo pedir auxilio a una pala excavadora Poclain que trabajaba en una cantera próxima: con cuerdas y mantas confeccionaron un conjunto de cinchas improvisadas que permitió a la grúa sacar al caballo del agua.
NUNCA UNA YEGUA DELANTE DE UN ENTERO
No es por misoginia que se coloca a los caballos enteros a la cabeza del grupo en las salidas colectivas. Se evita así que los efluvios de una yegua en celo provoquen a los enteros. Si hay caballos castrados en el grupo, colóquelos entre los enteros y las yeguas. El conjunto se comportará así con más tranquilidad, aunque es preciso saber que un semental puede percibir el olor de una yegua en celo, a más de un kilómetro.
NO LE DEJE ROER LA CORTEZA DE LOS ÁRBOLES
Las cortezas tiernas de los árboles no resisten durante mucho tiempo el ataque de los dientes del caballo roedor. En las excursiones, he visto cómo quedaban descortezados en pocos minutos los árboles jóvenes de una plaza pública. Unos excursionistas poco escrupulosos, o ignorantes, habían atado sus monturas mientras tomaban un refresco en el bar del pueblo. Si únicamente hay árboles con corteza tierna como punto de sujeción, confeccione una línea de caballos con una cuerda. ¡Al aire libre se impone un mínimo de técnica!
CUIDADO CON EL AGUA DE LAS CHARCAS
Los agricultores utilizan productos fitosanitarios que pueden Implicar peligro para los caballos. Desde la primavera, el trata111iento con esos productos afecta a las hierbas de los caminos. El lIujo de las lluvias arrastra esos productos de tratamiento, que se (;oncentran entonces en las charcas. Por consiguiente, impida a
aballo que beba en una charca de agua próxima a un campo ereales, ya que corre el riesgo de intoxicarse.