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Cuidados de los pelajes del caballo criollo
NO PONGA EXCESO DE GRASA EN LOS CUEROS La piel del animal, humedecida y engrasada por los tejidos interiores, conserva una flexibilidad natural. Después del curtido, el cuero de los arneses tiene tendencia a endurecerse progresivé mente y a perder su flexibilidad. Por tanto, se suelen engrasé regularmente los cueros empleados en las guarniciones del caballo, para conservar esta indispensable flexibilidad. En los establecimientos comerciales especializados hay grasas para cuero de diversas marcas, que, no obstante, se deben utilizar con moder ción. En tiempo caluroso, el exceso de grasa que impregna el cuero tiene tendencia a rezumar y a formar placas de mugre. Otro inconveniente: la grasa tiene tendencia a enmohecer cuando los cueros se almacenan en un lugar húmedo. Por último, y no se trata de un riesgo menor, a los ratones les gusta la grasa y destruyen sillas y arneses, al roerlos con sus acerados dientes. LICOR DE VILLATE y BREA DE NORUEGA: NO CONFUNDA SUS ACCIONESAmbos productos se aplican sobre los pies del caballo, pero por razones diferentes. El licor de Villate se presenta bajo forma de líquido azulado (sulfato de cobre). Es un poderoso desinfectante, particularmente adecuado para los tejidos del casco. Se aplica sobre las heridas profundas y en caso de podredumbre de la raniIla. La brea de Noruega se presenta bajo forma de pasta negra y tiene una acción muy diferente. Endurece el casco blando y evita que se pudra. La brea de Noruega, fabricada a partir de madera de pino nórdico, se coloca bajo las placas protectoras que el herrador pone a veces para proteger la cara inferior del casco. Con ella se impregna un algodón que se introduce en los intersticios, antes de poner la placa. Así pues, son dos acciones muy diferentes. ¡No las confunda! NUNCA DEJE SUELTAS LAS CUERDAS DE LAS BALAS DE PAJA
NO LE OBLIGUE A GRANDES ESFUERZOS SI LE ACABA DE HERRAR Después de ser herrado, el caballo tiene necesidad de «acosl'llmbrarse a su nuevo calzado». De acuerdo con este principio, los IInetes de resistencia, muy cuidadosos con los pies de sus caballos, no hierran nunca a sus monturas la víspera de una carrera. Se lluele prever un período de cuatro o cinco días entre el herraje y la prueba.
Cuidados generales
NO LE OBLIGUE A GRANDES ESFUERZOS DURANTE LA MUDADesde los primeros fríos del otoño, un espeso pelaje de invierno it Icubre al caballo para protegerle del frío. No cometa el error de someterle a un entrenamiento impor tante durante este lapso de tiempo que, por lo demás, no dura más de una quincena de días.
NO SORPRENDA AL CABALLO POR DETRÁS
Al ser un animal que permanece temeroso aún después de varios miles de años de domesticación, el caballo desconfía de todo lo que puede sorprenderle por detrás. Un ángulo muerto limita su campo visual detrás suyo. Incluso un caballo que no sea agresivo puede cocear peligrosamente si se cree atacado por detrás. Evite abordar bruscamente a un caballo que no pueda verle. Pero si está obligado a ello, prevéngale hablándole y acariciándole seguidamente para tranquilizarle. El temor es lo que le hace peligroso. ¡Sería un error no tenerlo en cuenta!
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