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Aspectos comunes de la crianza
NO SUELTE A UN CABALLO EN UNA MANADA SIN TOMAR PRECAUCIONES En estado natural, el caballo vive en manada jerarquizada donde cada uno ocupa un lugar preciso. Si usted suelta a un caballo nuevo dentro de un grupo constituido, puede estar seguro de que será rechazado a costa de violentas disputas. En las dehesas extensas, se forma n subgrupos y son raros los accidentes. Los sujetos dominados tienen suficiente espacio para escaparse. Para situar a un caballo en un grupo, imite lo que hacen los ganaderos con los bovinos. Empiezan por introducir al nuevo en la dehe sa y juntan a los demás a continuación. De este modo, el nuevo no es considerado como un intruso. Para evitar las disputas, usted puede crear una diversión poniendo varios montones de alimento en tierra. Demasiado ocupados en satisfacer su glotonería, olvidan momentáneamente querellarse. Ponga más montones que caballos. ¡Así habrá para todo el mundo!
UN REPOSO ABSOLUTO NO DEBE SEGUIR A UN GRAN ESFUERZOErróneamente, algunos jinetes hacen que su caballo se tome un reposo absoluto después de participar en una competición o después de un entrenamiento prolongado. El organismo del caballo se habrá acostumbrado a alimentar los músculos con energía durante el entrenamiento y la competición. Durante los días posteriores a la competición, el organismo continúa suministrando esta energía, la cual no es quemada por los músculos. Este desequilibrio puede ocasionar problemas graves. Después del esfuerzo, lIévelo a la dehesa cada vez que sea posible y reduzca progresivamente su trabajo. Pero, sobre todo, nada de reposo absoluto bajo pretexto de que el caballo debe descansar.
No haga galopar a un caballo sobre el suelo helado de una pradera. En efecto, podría torcerse los pies sobre un suelo desigual, ya que sus ligamentos soportan mal las torsiones laterales. Si el suelo es duro y desigual o está cubierto de cantos rodados, permanezca al paso o, mejor aún, desmonte del caballo. ¡Seguramente se sorprenderá al constatar lo difícil que es avanzar en estas condiciones!
Observe la punta de un clavo de herradura. Comprobará que no es simétrica. En una de sus caras, la punta es plana, mientras que la cara opuesta presenta un redondeamiento llamado «grano de cebada» que imprime al clavo una trayectoria curva al penetrar en el casco, por lo cual la punta vuelve a salir del casco. Si comete el error de clavar el clavo en dirección equivocada, ése se curvará hacia la carne interna del pie, con el riesgo de lesionarle. Es un detalle importante que es necesario conocer pues, más pronto o más tarde, mientras se espera al herrador, se deberá clavar un clavo para sujetar una herradura que presenta el riesgo de quedar arrancada. En esta misma colección figura una obra con numerosos consejos prácticos sobre el tema.
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NO USE ALAMBRE ESPINOSO EN LAS DEHESAS
La mayoría de los cercados de las dehesas se realizan con alambres espinosos. Son adecuados para las vacas, pero no para los caballos. Son demasiados los ejemplares que se lastiman los tendones con las púas de esos alambres cuando se producen barullos colectivos o disputas. Además, los trozos de alambre, rotos por la herrumbre, se arrastran por la hierba y también pueden herir sus pies. Sustituya los alambres espinosos por alambres lisos, o mejor aún por cinta eléctrica para cercado. Después de su primera «sacudida eléctrica», ¡los caballos no se acercarán más a la maldita cinta!
NO COLOQUE NUNCA LA HORQUILLA AL REVÉS
Sobre todo, no deje una horquilla tirada en el suelo con las puntas dirigidas hacia arriba. Corre el riesgo de accidentes para usted y para su caballo. La horquilla debe apoyarse contra un muro. Mejor todavía: ¡clávela en un montón de paja o de heno!