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Para criadores: alimentación y cuidado del caballo


Por lo general las diferentes asociaciones de criadores de caballos tienen posturas muy firmes en cuanto a cómo deben desempeñarse la cría de sus caballos. Pero más allá de las particularidades de cada una de las razas,  la labor de los criadores de caballos abarca diferentes áreas, lo cual la convierte siempre en una actividad muy compleja. Es su función procurar una alimentación adecuada para el tipo y raza de caballo, mantener la higiene de los equinos, y además tener presentes los diversos cuidados necesarios en la cría de todo caballo como ser en temas de herrajes y casco.

 

Alimentación del caballo

 

En cuanto a uno de los primeros puntos, la alimentación, hay una serie de indicaciones de las que, por lo general, todo criador suele estar advertido.  Como los caballos son animales que se acostumbran a ciertas rutinas, resulta de suma importancia alimentarlo siempre en el mismo horario y de esta manera evitar cualquier situación estresante para el caballo.  La cantidad de alimento no debe superar los 2 Kg., a lo sumo puede superar esa cantidad en 500 gr., dado que el estómago de este animal es muy pequeño. Por esta razón se dividen en tres porciones diarias. La composición de estas porciones se basa en forrajes (permiten digerir mejor los alimentos) más alimentos concentrados. Se supone que la cantidad, y composición a la vez está proporcionalmente articulada al estado físico y al trabajo al cual se somete el caballo. De más está decir que no hay que montarlo luego de que recibió su alimentación. Poner a disposición del caballo un bebedero (todo el día, las 24 horas.)

 

Cuidados del caballo: la higiene

 

Respecto a la limpieza, se sugiere realizarla al finalizar el día, cuando el caballo no sea nuevamente sometido a trabajo pero apenas termine de hacerlo. Esto se debe realizar de esta manera a fin de que el cuerpo del equino esté aún caliente. Lo primero que usamos es el cepillo de raíces y lo pasamos por toda la extensión del pelaje con mucha suavidad, sacando barro y sudor. Luego pasamos la bruza, entre cinco y seis veces por cada zona, suave pero firme para que logre llegar a la piel (limpiando a su vez la bruza cada tanto). Los movimientos deben ser siempre hacia abajo y hacia atrás. La cara es preciso limpiarla con una esponja. La cola y la crin: peinarlas con un cepillo. El casco es lo último en ser limpiado y se busca realizar el movimiento desde el talón hacia la lumbre (sin presionar en las zonas blandas).

 

 

Los cuidados referidos a las patas de los caballos son los más importantes. Esto es así precisamente por el enorme peso que en su mayoría poseen, el cual es repartido entre sus cuatro extremidades de por sí bastante pequeñas en relación al resto de su cuerpo. El primer cuidado del casco ya lo mencionamos, la limpieza. Es importante chequear en cada lavada si la herradura se encuentra adecuadamente colocada y en su sitio. Las herraduras son como las suelas de los cascos, de allí la importancia de contar con un buen herrero que las coloque y así evitar el desgaste y deterioro de esta parte de nuestro caballo. La necesidad de herrar siempre depende del tipo de actividad a la que se verá sometido el equino. La visita periódica al herrero y al veterinario hace además al cuidado que le brindemos a nuestro equino.

Es lógico que de acuerdo a las diferentes asociaciones de criadores de caballos (de pura raza española, caballos de polo, de cuarto de milla, etc) se encontrarán algunas variaciones en los modos de proceder respecto de la limpieza, la alimentación o otros cuidados.

 

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