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Cómo manejar un carruaje

NO LE CARGUE CON ALBARDAS DESEQUILIBRADAS


Es imperativo equilibrar las albardas de excursión con una aproximación de medio kilogramo. Un caballo puede transportar cargas pesadas

a condición de que estén equilibradas. El peso inclinado es molesto y fatiga enormemente al caballo. Para lograr ese equilibrio, es suficiente permutar los objetos entre sí: un objeto pesado por uno ligero. Si la diferencia de peso es de un kilogramo, basta con sacar medio kilo de una albarda, y trasladarlo a la otra.


NO LE PEGUE PARA HACERLE ENTRAR EN EL AGUA
Un caballo joven se muestra particularmente temeroso cuando usted le pide que entre en una superficie de agua, sobre todo si no ve el fondo. Guárdese de pegarle para incitarle a penetrar, pues entonces asociaría el dolor, del cual usted es responsable, con su temor al agua. Sea convincente y firme, pero no brutal: ¡así usted ganará su confianza!


¡NUNCA USE MATERIAL DEFECTUOSO!


Accidentes en principio anodinos adquieren algunas veces proporciones dramáticas en lo concerniente al atelaje o los arreos. A caballo, el riesgo principal es la caída. Pero imagine lo que puede llegar a ser el caballo trabado entre los arneses de un carruaje que ha volcado, o un atelaje loco privado de conductor, cuando la montura da con el vientre a tierra en la calle del pueblo. En atelaje, una simple ruptura del tiro o de la brida puede provocar el pánico del caballo. Este reacciona entonces con una huida hacia adelante, escapando al control del conductor. Por consiguiente, es necesario estar seguro de su material. Desconfíe de los cueros viejos, aunque tengan buen aspecto. Debilitados y «quemados» por el sudor, no resisten una tracción vigorosa. Verifique también la solidez de las agujas de las hebillas. Los puntos de ruptura de las correas suelen estar situados principalmente en las zonas de roce de las partes metálicas: bocado, hebillas ... Sobre todo en atelaje, su seguridad está directamente ligada a la calidad del material.


EL CONDUCTOR SIEMPRE SENTADO A LA DERECHA


Tradicionalmente, el conductor lleva siempre un ayudante o lacayo sentado a su lado. Contrariamente al conductor de un automóvil que se coloca a la izquierda en el vehículo para conducir por la derecha, el conductor de carruaje de caballerías conserva el lugar de la derecha. Tanto en Francia o España como en Inglaterra. Parece ser que es una cuestión de tradición: así, cualquiera que sea el sentido de circulación, el conductor se instala a la derecha, pues sus caballos están acostumbrados.


SIN ERRORES EN EL ORDEN DE SUBIDA AL CARRUAJE


¿En qué orden deben subir y bajar del carruaje el conductor, el ayudante y los eventuales pasajeros? El orden correcto responde a imperativos de seguridad. Al igual que el capitán de un buque, el conductor sube siempre el primero y baja siempre el último, permaneciendo a punto para intervenir junto a los caballos. Después del conductor, suben los pasajeros mientras el ayudante permanece junto a la cabeza de las monturas. El conductor le indicará el momento de subir al carruaje. Entonces está a punto para partir. Para bajar, se debe proceder en orden inverso: el ayudante salta primero y se coloca a la cabeza de los caballos desde la parada. A continuación descienden los pasajeros, mientras el ayudante permanece junto a la cabeza del caballo. El conductor baja el último, dando la cara a los caballos. Ha retenido las riendas en la mano.


NO OLVIDE VERIFICAR EL NIVEL DE ACEITE

Los ejes "Patent» de los carruajes para caballerías van lubrica' dos con aceite. Si no fuera así, con el tiempo las junturas de los' cubos de las ruedas acabarían por soltarse. El eje puede agarrotarse e incluso bloquear la rueda. De vez en cuando, el conducto consciente desmonta el tapacubos de cada rueda y comprueba nivel de aceite. Sin esta precaución, la rueda podría bloquearse
el roce podría desgastar prematuramente los cubos de las rueda

PARA PONER LOS ARREOS


No ponga nunca entre las varas a un caballo salido de la cuadra sin haberlo desfogado. Póngale sus arneses, colóquele las bridas en su lugar y hágale ejecutar figuras, guiándole con riendas largas con el látigo en la mano. Gracias a esta precaución, usted "se hace con el caballo». ¡Es una buena medida de seguridad!

¡NO SALGA SIN AYUDANTE!

Sobre todo si los caballos son jóvenes, no salga sin un ayudante seguro. Un encuentro insólito puede hacer que les domine el pánico. En caso de incidente, el ayudante salta del carruaje Y los asegura colocándose a su cabeza. También extiende el brazo para indicar que el carruaje cambia de dirección. Otra función útil: «guarnecer y desguarnecer» a los caballos de un atelaje múltiple, pues los arneses se colocan por un orden preciso.


NO SUELTE LAS RIENDAS AL DESCENDER DEL CARRUAJE

Un conductor prudente no desciende nunca del carruaje sin mantener las riendas en la mano, aun cuando el ayudante permanezca a la cabeza del caballo. En efecto, puede suceder que el animal se asuste y se escape arrastrando al carruaje detrás suyo. Incluso a pie, el conductor puede detener al caballo asustadizo, actuando sobre las riendas. No podrá pararlo si ha cometido el error de soltar las riendas .

NO DESEMBRIDE A UN CABALLO QUE TODAVíA TENGA LOS ARREOS PUESTOS

Se deben quitar siempre los arreos al caballo antes de sacarle su brida con anteojeras. La mayoría de los caballos de tiro no han visto nunca el carruaje al que tiran. Si usted le desembrida mientras todavía está entre las varas, puede botar hacia adelante y huir. ¡Sin la brida, usted no tiene nada para detenerle!

 

NO META UN CARRUAJE EN LA COCHERA CON LAS VARAS TOCANDO TIERRA

Tanto si se trata de un carruaje de dos ruedas como de cuatro, no apoye nunca las varas en tierra, ya que se deformarían. No olvide que constituyen uno de los puntos débiles del carruaje. En caso de ruptura, es prácticamente imposible realizar una reparación, y tendrá muchas dificultades en hallar varas de repuesto.

 

NO DEJE EL CARRUAJE EN UN LUGAR HÚMEDO

Muchos carruajes de caballerías han quedado definitivamente fuera de uso, porque se les ha puesto al resguardo en un lugar húmedo, y a veces enfangado. La madera de la llanta se pudre progresivamente y puede llegar a dejar la rueda inutilizable. Aun cuando el resto del carruaje esté en perfecto estado, esta última es irreparable, a menos que se la rehaga de nuevo. Esta operación implica reemplazar las piezas defectuosas de la rueda, y poner en caliente una cinta metálica que al enfriarse apriete el conjunL.


LiMPIE EL BARRO DEL CARRUAJE

Después de cada salida por los caminos, su carruaje de caballería vuelve manchado de barro. Independientemente de la limpieza y de la estética, usted puede prolongar la longevidad de su carruaje quitando sistemáticamente el barro con un chorro de agua. Sin este lavado, el barro permanece pegado en las junturas y conserva la humedad que pudre progresivamente la madera. Limpio de barro con el lavado a presión, el carruaje se seca en pocos minutos.

 

 

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