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Carrozas


Las carrozas son la versión más acabada de carruajes que haya conocido la humanidad. Con motivos barrocos en madera o con grandes carpas de tela, las carrozas siempre han deslumbrado por su opulencia, siendo verdaderos precursores de la galantería de la imagen en materia de caballos y de transporte.

Todas las cortes reales europeas tuvieron su estandarte en sus carrozas, junto con pinturas de oro (americano) y era una gran distinción para los homenajeados dar un paseo en la carroza junto con quien fuera el propietario. En China, las carrozas nacen como modo de trasladar a los emperadores y eran traccionados por humanos, por lo general cuatro personas que llevaban cada uno un tirante de madera que sostenía la carroza por debajo.

Carrozas es la palabra alegórica usada en los desfiles de carnaval en varios festejos a lo largo del mundo para nombrar a los móviles que llevan plataformas de desfile con motivos de decoración variados, sosteniendo un pequeño espacio para la danza.

Otro uso de la palabra carroza es para las "carrozas fúnebres", que antiguamente trasladaban el cajón hasta el cementerio. A pesar de utilizarse para esto coches especiales en la actualidad, se le sigue diciendo carroza, recordando esos tiempos en que era prestigioso tener una de varios caballos a la hora de dejar este mundo...

La carroza es un elemento central en la literatura fantástica e infantil: es la Cenicienta quien, pasadas las 12 de la noche, debe volver antes de que su carroza se convierta en la calabaza que es en realidad -o era antes de la ayuda del hada madrina.

 

Carros de caballos

 

Como en muchas cosas de la evolución, el estado "inferior" no suele ser reemplazado. En este caso, los autos surgen claramente de los carros de caballos, en su cubículo que funcionaba para proteger a los "caballeros" o señores adinerados que podían disponer antiguamente de caballos. De esta manera la "tracción a sangre" no es sólo algo primitivo, sino algo recomendado por quienes intentan una vida sana y natural. Tan viejo como caminar, andar en un carro a caballo es una costumbre que existe en todos lados. Desde África (a veces traccionado por animales variados, desde burros hasta camellos) hasta los países más desarrolados, la cuestión de viajar en estos carros sigue atrayendo.

A veces llamados sulkis o zulquis, estos carros a caballo son excusas para volver a la naturaleza sin abandonar lo urbano. Tenga compartimentos o sea un simple carro para una o dos personas, este tipo de carruajes se convierte en sinónimo de rusticidad y paseo placentero.

La venta de carros de caballos ha subido en este último tiempo en América. Algunos afirman que esto se debe a una precarización de la vida y las formas laborales -juntar cartón para reciclar es uno de los oficios "reciclados" por la sociedad. Sin embargo, más allá de los remolques, es decir, de lo que lleve el carro detrás del caballo, se ha llegado a un punto de vigencia de este sistema que bien podría requerir una actualización en su reglamentación para la circulación en las ciudades. Los viejos botelleros de las ciudades argentinas no son tan sólo un recuerdo y un mito de las canciones típicas. Hoy en día el transporte es una cuestión de tal complejidad que requiere de múltiples especialistas en el tema.

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